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jueves, 13 de febrero de 2020

Las casas del pantano.


Las casas del pantano


Hay un paisaje grabado en mi mente de dos mil doscientos diecisiete metros dentro de  una sola estampa  del recuerdo -  La casa de Rosario, la cuesta con seto y el pilar; el camino estrecho, a un lado el terraplén empinado hasta el eucalipto alto y el rio detrás de las cañas;  los postes gigantes y gruñones de la electricidad  y la curva de tierra roja al frente  donde cavamos una pequeña puerta para lo que iba a ser una vez una cueva… Abajo oscuridad y el runm de la espuma blanca, alto el puente… y a mano izquierda después de la valla alta  la pequeña aldea mirando al agua  mansa… gris el suelo de moredas; tornillos y piezas mecánicas oxidadas,  abandonadas entre el hierbazal;  el camino a la escuela después; huertos,  la alberca… Doña Juana en su tarima delante de lo que el domingo sería el altar de Don Diego… ¡Todo a la vez, por todos sus lados superpuesto… ¡ Hay caras y cosas, nubes, piedras y letras,  que caben en mi estampa…  pero no  aquí.

 

© f. Buendía 




sábado, 6 de octubre de 2018

Ventanas




Ventanas

 

     A través de las cortinas, siempre detrás… te veo, pasar desde mi ventana o en la tuya asomada… tu nombre enmarcado junto a los contactos de mi celular, en los portarretratos de las  fotos  que guardo de ti…  te miro;  echada, rodeada por mariposas sobre la pequeña baranda que corona el alféizar del balcón en tu casa vieja, donde aquella vez no te vi,  te veo, frente al hospital de piedra… En todas las ventanas que encuentro estas, a las que miro, desde las que acecho, todas te recuerdan: Agujeros, portillos excavados en la piedra; rosetones y vidrieras; ventanas de papel del Japón… caos de un millón de cristales en Manhattan desesperado hasta que te encuentro… busco; en la otra orilla del gran canal te imagino andar por las callejuelas de Venecia pegado anheloso a la porta del Vaporetto… creyendo verte pasar mientras pasas tu ligera…  Entre las estrellas, apostado en la cubierta de observación de la Enterprise te sueño.

 

© f. buendía.

 




sábado, 10 de junio de 2017

Daguerrotipos de usted



Daguerrotipos de usted

         Negativos positivados son colgados al revelado ¿Qué quieres de mí? Parece preguntar la secuencia del cordel colgada – Nada, espero que aparezcas en el papel fijada, que seas solamente –

Estuve esta tarde repasando en mis cajas de cartón todas las razones que me llevaron al mismo lugar. Rebusqué en mi voluntad, en cada recuerdo que encontré…  y en las notas que escribí. He hojeado mi memoria de papel couché y mirado a contraluz todos los negativos… souvenires de este viaje…

© f. buendía.







martes, 25 de octubre de 2016

Fina estampa.



Fina estampa.

 

       A medianoche tuve una necesidad y me cruce con Papá de paso a la entrada del baño…

       Ahora que cada vez más pienso en lo que ha sido todo, que mi mujer me ha dejado y me asusto de caras  extrañas en la almohada    “que perfuma el recuerdo…  que aún se mece  en un sueño” 

       …Descubrí de vuelta que solo era un reflejo de mí mismo en el espejo sobre el lavabo…

       Ahora que me parezco a mi padre cuando era mi padre… que tanto me cuesta creer, que más cada vez solo recuerdo y…   de Papá una estampa soy.

        ¡¿Quien te pudiera guardar?¡

 

© f. buendía.








miércoles, 18 de mayo de 2016

Piedras luces y esparto.


Piedras luces y esparto.

 Nadie sabe que aquí se alzó El Alcázar... bajo vientos y niebla, sobre la colina. Vahos ahora de fábricas de orujo, desechos del olivar  se  confunden con la fosca entra las callejuelas;  empecinados seres descendientes de endémicos  abolengos que siempre estuvieron dan y dan vueltas al mismo  pedazo de tierra creyéndola suya,  miran orgullosos en el valle al rio correr... ¡Grande¡ siempre el rio grande... testigo de tantos dueños…   necios los necios, malgastando las horas de un modo indecoroso, sin saber que no hay tiempo que matar. Que el sol parece el mismo pero de alguna manera... pasan los momentos

 

"Entre los olivos

los cortijos blancos

por un ventanal..."

 

 Razones para reconocer que el mundo es ancho y la realidad simple, que el hombre no para y  la historia… quizá demasiado larga.

 “Me basta solo con mirar”


 © f. Buendía.



domingo, 27 de diciembre de 2015

Voces del Miserere


Voces del Miserere.

       Hay una razón para todo… y si no, la ideamos, pero necesitamos una razón… Anita aún busca el santo grial entre la polvareda del bus en el que se marchó  y yo la espero  donde ella no conoce, untando para el desayuno tostadas con mermelada de tomate. Miro la mañana junto a la puerta de nuestro Lar, unto y la espero… aparto las moscas y paciente aguardo cada día su alegría que vierto todas las noches al contenedor… arriba de mi calle; paseo hasta el con mi bolsa de desechos esperando si acaso un atraco, la estrella que me guíe, cualquier cosa que todo lo cambie; el telegrama que nunca llegó… Y ando los caminos, tiro monedas de espaldas a las fuentes, encadeno candados en los viejos puentes… ensayo por si te veo la sonrisa de siempre los días que me afeito.... Tú, la imagen en el cristal… y yo que de todo me espanto, que por poco me sofoco..  bailaré….  bailaré mirando… torpe    "girando y girando… mirándote mirar…”

© f. buendía.







martes, 1 de diciembre de 2015

Del agua y el vino.




Del agua y el vino. 


         Siempre he tenido una puerta entreabierta y una llave bajo el felpudo, tu cara para recordar… siempre otro plan. 

         La vida entera daría porque aquellas dos latas de cerveza nunca se hubieran acabado... Y los días siguen… se sucederán... los otoños hablaran de la historia imposible de unos amantes que nunca fueron y de sus recuerdos perpetuos… Contarán de una tarde con luz débil en la Cerrada de Utrero y de ti  vestida de negro junto a las tinajas del vino rotas en el desván viejo; hablarán de  tus ojos color miel vibrando cerca de la verja en aquel campo, de dos perros ladrando, de tu vecino Antonio al acecho y del aliento junto a mi…  de tu aliento. Nada quedará, pero un enjambre de abejas anidará cancerberas a la puerta que dejé entornada para impedir el paso a los necios y ellas guardaran el espacio que nunca ocuparemos… para que no fuera ya de nadie.  Cubrirán de néctar dulce... ciego y baldío,  un templo abandonado entre brozas secas erigido para la nada... recordando eterno este terrible no, que siempre será nuestro.


© f. buendía.





jueves, 14 de mayo de 2015

Tentación



Tentación

      Desde el observatorio me ronda el deseo de escapar, saltar a través de mi ventana y gatear arbusto abajo, no hacia arriba no, si no abajo, lejos de los gruñidos del  ogro. He tenido la tentación y la he refrenado… esa pretensión por conseguir lo que anhelamos y que terminamos reprimiendo censurados por razones  morales,  sociales o legales, psicológicas al fin, anidadas en miedo… culpa.


© Edith Lasal


lunes, 9 de marzo de 2015

Apresurada




Apresurada.


Dieciséis de septiembre de mil novecientos setenta y nueve, Leo se fue. Pensé que el mundo se hundía y pedí al rojo cielo que me abrasara,  pero ardiera solo yo mientras la nieve caía a mí alrededor…  Lentamente fuego adentro del glacial en que todo sumía…  más todo llegó aquí sin mí… restos del naufragio mecidos a la deriva encuentran sin saberlo  la playa.  Sobre la arena ahora desespero varada y  cada vez que las olas se agitan pienso en porqué aquella noche juntos no prendimos… y el mundo dejara de ser mundo al fin.

Hoy, tercer siglo del segundo periodo potsglacial, he recibido una señal.



© Edith Lasal







viernes, 6 de febrero de 2015

Anita ya no vive aquí




Anita ya no vive aquí

         Sacudió armarios y costumbres y huyó, nube de polvo sobre su pasado;  el mismo sabor a tierra que ya casi ni recordaba me dejó,  rechinan entre mis dientes los granos de arena.  Anita se fue… descerrajó las puerta de los gallineros, echó la cafetera al pozo y al estanque los libros, menos uno todos allí   ¡dichosa niña encendida¡   siempre se va… Frente a la computadora un cookie todavía me une a tí, resto de lo que fue... recuerda mis hábitos de navegación.


«Y quedo aquí solo juntando... el antes, el ahora y el después».



© f. buendía. 





domingo, 25 de enero de 2015

Como el hombre de Tiananmen.




      Sentí lo que sentí  pará, por que  moverte no puedes y si no te has echao ya pa yá, te quedas esperando lo que fuera a ser,  así… la muerte pasara. Delante del tanque miré su cara, que aunque te quiebre la vida, aunque sea el último café, jugársela es a veces la única salida… la sangre en la frente me hizo caer.  En ocasiones el coraje te gana y te deja quieta esperando, porque no puedes rendirte ante el tipo que te lanzó la pedrá.

 

Cuando la suerte qu’es grela
Fayando y fayando
Te largue parao..


© Edith Lasal





sábado, 10 de enero de 2015

Dame un respiro



Dame un respiro

        Unos antiguos amigos llegaron a casa para compartir conmigo una velada - ¿Cómo estás? - preguntaron ¡caray¡ no supe contestar; más viejo, vieron. La conversación larga,  no distaba más que en el valor económico de los proyectos ahora referidos en relación a los sueños de entonces... ya, desdeñados  ¡Diablos¡ caros y selectos nos volvemos.  Dejé que se fueran pronto, adiós dijeron a la puerta, manejándose con los gestos de siempre pero las caras cada vez más de sus padres   – Ciao –  largué, cerrando la mano como una despedida cerca de mi rostro.

 © f. Buendía.




domingo, 16 de noviembre de 2014

Hábitat


   Hábitat 

       Es pequeña mi visión del mundo pero acertada, veo lo que debiera y no debiera ser, lo que me gusta y lo que no,  veo a la gente que llega y a la que se va;  insignificante todo desde aquí… ¡¡ más tan vasto se me hace para yo salir afuera ¡¡. Me alegra mirarlo apostada en este lugar, pues lo reconozco y sé su nombre, sabiendo que él nada sabe de mí;  ni me ve, ni verme quisiera ...no conoce que lo habito. Contemplo todo y pongo música de fondo sin que nadie repare nunca en mí, porque nadie nota esta parte desde donde alerta acecho.  …Miro.

© Edith Lasal






lunes, 12 de mayo de 2014

Insurrección



     No supe que decir, permanecí agarrada a la baranda, encogida, ridículamente desorientada y sin auxilio; miré aquellos ojos que inesperadamente se cruzaron conmigo, los que antes tanto había visto y no pude decir nada… perdida, quede callada. Mi juicio voló, los recuerdos de una memoria involuntaria se levantaron en armas, como un ejército de viejos soldados revolucionarios organizaron la revuelta y las manidas ideas tan guardadas renacieron insurrectas; subversiva ya, giré la cabeza. Los mismos pasos ahora cansados se alejaban de mí una vez más… Pude rescatarme del embeleso cuando apenas una lágrima que no consentí asomó al talud de mis parpados nostálgicos… Y ya en mí, emprendí el camino de regreso a casa.

          De mañana abrí las cortinas de la ventana y entró la luz, calenté agua puse te y mojé una magdalena. De aquella taza salió todo: los pasos yéndose,  los ojos claros, mis ideas, las ilusiones, la temperatura de entonces, en el parque por otoño pisando las hojas… acerqué la cara para oler mejor su aroma.


© F. Buendía     -   y gracias a  Proust




jueves, 2 de enero de 2014

Ángel


       Mi hermano no sabía bien que estaba pasando, papá y mamá ya no estaban, la guerra lo había cambiado todo y ahora éramos él y yo solos; sobrevivíamos a nuestra manera, obteniendo cosas de aquí y de allá. Recuerdo que solía tranquilizarle diciéndo: – No tengas miedo Niko, yo siempre estaré a tu lado–. Y, de algún modo, era consciente de que le estaba mintiendo.

       Esta tarde, fui a visitar una muestra itinerante de fotografías de la Gran Guerra que por estos días se exhibe en mi ciudad. De repente, me quede petrificado; en una de aquellas instantaneas aparecíamos Nikolai y yo. ¡Eramos nostros, no había duda! Pude reconocernos enseguida. Niko llevaba puesto mi abrigo con capucha color gris que tanto me gustaba, mientras yo, marchaba a su lado asiéndole por los hombros de forma protectora. Caminábamos por delante de un edificio de vecinos de la calle Freta, cerca de la plaza del mercado de la vieja Varsovia.

       Pobre Niko, al final consiguieron separarnos. Debió ser, solo unos días después de que se tomara esta foto. Aún puedo verme, llorando y pataleando de impotencia mientras me arrastraban lejos de él, que no paraba de gritar mi nombre. Desde aquel día, no he dejado de buscarlo. Mi corazón ya es viejo y, sin embargo, la pena no se ha abreviado un ápice. Imagino que tiene que ser así, a mis 78 años no perderé la esperanza.


La Nebulosa - ©  Jp del Río
Foto: David Peat
Audiorelato realizado por La Taberna del Callao:  









lunes, 21 de octubre de 2013

Inercia

       Estúpidamente me fui sin despedirme de ti esta mañana. No olvidé lavarme los dientes, incluso tome el café cotidiano; recogí las llaves, el encendedor, el sombrero y acaricié a Napoleón antes de salir a la calle... pero, estúpido de mí, me olvide de ti.

         Ahora sé que tampoco tú has venido a verme esta tarde. 



La Nebulosa - F. Buendía.

Pintura - Giuseppe De Nittis





viernes, 4 de octubre de 2013

¡Escúchame!



¡Escúchame  tú!

Echa una moneda dentro del sombrero, atrévete ¡joder! Yo canto y tu pones monedas en mi sombrero, así es como funciona ¡Eh, siempre ha sido así! En las noches me meto en la cama y sueño con cantar, tocar mi guitarra y cantar, es mi sueño; pero cuando me duermo vuelve la pesadilla, veo ese puto sombrero vacío y te veo a ti pasar. Las horas corren, la calle es larga y por allí transitan demasiados como tú. Luego reúno lo que hay dentro del gorro, pago lo que necesito para vivir y sueño, soporto esa estúpida pesadilla una vez más, duermo lo que puedo y salgo a cantar. Esta es la cuestión, ¡carajo! Sueño lo que quiero y padezco lo que hago… ¿tienes una moneda? ¡Eh tú!

La Nebulosa - F. Buendía 

jueves, 3 de octubre de 2013

"¿Dónde pongo lo hallado?"


"¿Dónde pongo lo hallado?"

       A veces me siento pequeño, no os preocupéis, no pasa nada, me gusta; solo digo que a veces, me pasa. No entiendo muy bien porque y cuando ¡yo que he sido grande!, pues a veces me pasa. Es todo a mi alrededor tan desmesurado, tan energético, tan bravo, tan cruel es todo cuando te paras… El mundo es como subir por las escaleras mecánicas de bajada, si eres lo suficiente rápido y vigoroso podrías vencer su inercia y progresar sobre ellas, pero si te paras y descansas… bajas; el mundo te traga. Es así porque así lo hemos debido querer, y porque así hemos querido que fuera. Sin embargo, cuando me siento pequeño, me siento bien porque me siento ajeno, no culpable, afuera, y os puedo ver.

La Nebulosa - F. Buendía


Acompañamos con: ¿Qué hago ahora? - Silvio Rodríguez



domingo, 30 de diciembre de 2012

eclipsado



¡Caramba!, yo ni siquiera sabía que ibas a existir. El rum rum de la vida nos hace ciegos a las verdades y obstinados a las costumbres, pues uno acumula sueños, ilusiones y proyectos imperecederos que se hacen viejos, caducos y perecen. Si por fin, cansado, alcanzas a verlos. Es un soplo la vida, ligera y monótona, pareciera siempre la misma, ¡tan laxa a veces!, tan difícil ver lo importante y tan torpes para percibir los cambios. Toda mi vida a granel viaja en una gabarra, toda junta va, no distingo ya sus desvaríos, ¡tan sin apenas importancia! ahora todo eclipsado en torno a algo nuevo, no ha mucho, inesperado. ¡Yo ni siquiera sabía que ibas a existir! Tratamos de mantener el rumbo mas es la vida quien hace los planes. 


La Nebulosa - F.Buendía

viernes, 30 de noviembre de 2012

El Respeto



El Respeto
       Destruiste los sueños que teníamos ... Si te perdono, no vas a respetarme.

La Nebulosa - Toby-estrella*
Imagen:  "Alone Together"(Solos) by Malcolm T Liepke