domingo, 27 de enero de 2013

Polvo de hadas


Allá, muy adentrada en el bosque, con cortezas de gruesos árboles, tengo mi casa. En la puerta, un helecho hermoso que planté la última primavera. En la pequeña ventana, una rosa rosa sobre una maceta de barro que da esplendor y dispersa fragancias al amanecer.

Mi amiga el hada me visita cada tarde, yo saco pasteles y tazas de té, ella me da compañía. Hablamos, a veces discutimos, otras, simplemente, callamos y observamos cómo va oscureciendo.

Ya, cuando todo es noche, algunas veces esparcimos polvo de hadas.

La Nebulosa - Leandro Bastón             


- Una pieza para acompañar: Lullaby for Helene (Canción de cuna para Helene) - Bill Evans del disco From left to right.



viernes, 25 de enero de 2013

Sin anestesia



Todavía no hemos acabado el mes de enero y tenemos ya una impresionante colección de dislates, tantos que es prácticamente imposible asimilar tanta degeneración democrática en tan corto espacio de tiempo.

Ya ni hablamos de nuestra famosa prima, ni del rescate europeo, ni tan siquiera de nuestra querida Ángela. Porque lo que, poco a poco, va saliendo a la luz está chamuscando la poca credibilidad que, ganada a pulso, tienen nuestras estructuras de poder. Y no es sólo la clase política. Es un cáncer general que ha contaminado buena parte de todo el sistema. Hasta ahí creo que todos, o casi, estamos de acuerdo. No hay más que escuchar las conversaciones de la calle, el desamparo, la indignación, el inmenso cabreo que día a día está creciendo en la sociedad. Las ganas y la necesidad de encontrar alguna manera no ya de expresar el asqueo, sino de pararlo en seco. De encontrar la forma de producir una catarsis que acabe de una vez con este estado de cosas o con las cosas de este estado.

Porque esa es la segunda parte: las soluciones. Lo más difícil. Contra esto no hay vacunas, ni tratamientos preventivos o persuasivos, sólo hay extirpación. Y ahí está el gran problema. Porque no vemos a nadie que realmente plantee de una vez por todas un camino de salida a este enjambre de presuntos chorizos, que a través de un auténtico enjambre de sociedades – Me lo llevo Enterprises, Lo distraigo Society, Pá mis cinco hijos y mis nietos Airports United, Agujeros Negro´s,  Money In The Air, etc- están saqueando este país, y no solo de pasta, sino de imagen y de prestigio hacia fuera, así como de vergüenza y autoestima hacia dentro.

Esto de crear sociedades y empezar a pasear el dinero es un asunto tan paranormal o más que eso de los mercados. Es otra de las perversas estrategias de un sistema especialista en el autoblindaje. O más exactamente, en el choriceo global al por mayor.

Berlanga rodó hace veinte años una película que ni Nostradamus, “Todos a la cárcel”. Pues eso.

La Nebulosa - P. Melguizo 

martes, 22 de enero de 2013

La cena del mago



Había una vez un mago que construyó una casa cerca de un pueblo grande y próspero. Un día invitó a toda la gente del pueblo a cenar en su casa. -Antes de cenar –dijo-, tenemos algunos entretenimientos. La idea agradó a todos y el mago hizo un show de primera clase, donde sacaba conejos de chisteras, banderas que aparecían en el aire y cosas que se convertían unas en otras. La gente estaba fascinada. El mago preguntó: -¿Quieren cenar ahora o quieren más entretenimiento? Todos pidieron más trucos pues nunca habían visto algo así. El mago entonces se convirtió en una paloma, después en un halcón y más tarde en un dragón. La gente enloquecía de excitación. Les preguntó nuevamente y pidieron más, y más recibieron. A la sazón les preguntó si querían comer y dijeron que sí. El mago entonces, por medio de sus poderes, les hizo creer que estaban comiendo mientras les distraía con cantidad de trucos. La cena imaginaria y los trucos continuaron toda la noche. Cuando estaba amaneciendo algunos dijeron: -Debemos ir a trabajar. Nuevamente hizo que pensaran que iban a sus casas, que se preparaban para ir a trabajar y que realmente hacían sus actividades habituales.
De este modo, siempre que alguien decía que tenía que hacer algo el mago le hacía creer que lo hacía y después regresaba a la cena del mago. Con el tiempo, el mago había tejido tal encantamiento sobre la gente del pueblo que todos trabajaban para él mientras creían que continuaban con sus vidas de siempre. Cuando se sentían inquietos él les hacía pensar que, de nuevo, estaban cenando en casa, esto les daba placer y les hacía olvidar.
¿Y qué sucedió con el mago y la gente del pueblo? Esto no se puede decir; es algo de lo que no se puede hablar, porque él sigue ocupado en lo mismo, y casi toda la gente está aún bajo su hechizo.
(Un cuento Sufí, extraído de “Seeker after truth” by Idries Shah).
Pintura: Bacanal - Piquico (Ángel M. Rodríguez)
La Nebulosa - Tobas C.S

lunes, 14 de enero de 2013

El cetro y la templanza.



Se arrepienten de haber arrebatado
el cetro al rey, la templanza al ganado
la luz del progreso alumbró hasta hartarlos
brilló muy fuerte, acabó por cegarlos.

Tal como insectos ciegos de las cuevas
no tienen ojos, pero usan antenas
invidente habitante en lo profundo
¿requieres luz, e iluminar tu mundo?

Nace así un primer padre del sistema
el cálculo estadístico, su emblema
su lengua, indisoluble del circuito
su libro, incomprensible al verlo escrito.

También nacieron bellos artefactos
daban placer, no juzgaban los actos
ése fue el precio por el hombre libre
acostumbrado a usar objetos de mimbre.


La Nebulosa - latorredelabiblioteca.blogspot.com

lunes, 7 de enero de 2013

Leo - El Hombre sin Mirada.


Leo.

       ¡Caray¡ …hoy vino Leo a verme, andaba preocupado -¡Eh¡ Leo ¿Qué pasa…?-. Me soltó toda esa mierda de que nos estamos acomodando, que deberíamos volver a las trincheras, me habló del viejo Brecht y la lucha permanente, se dirigió directamente a mí y dijo que estoy irreconocible, perdiendo mis fundamentos; ¡carajo Leo!, ¡vete al diablo! Un hombre tiene derecho a estar
 cansao; cerró de un portazo cuando se marcho refunfuñando y enojado, mascullaba que no vendría más por casa y que estoy hecho un cascajo, un viejo sin compromiso… ¡Puñetas¡ …volverá mañana.

         “Heart of Gold”  -He sido minero para encontrar un corazón de oro– Sonaba en la voz de Young temblorosa como mis arterias excitadas que con pequeños espasmos comenzaban a relajarse recuperando su presión primaria. La tarde era gris, asomado a mi ventana, veía la calle estrecha desde lo alto, la plazoleta del claro, el pilar donde aún beben las bestias, gente cruzando, oscuro el cielo… Todas las imágenes se reflejaban en mis ojos holgazanes pero abiertos pese a que no miraban nada, el mundo seguía… aunque yo no lo mirara; demasiados días grises. Bajé el volumen del aparato  y  telefoneé a Señor "T", para invitarlo a tomar café en casa. Señor "T" esta siempre dispuesto a discutir por cualquier gilipollez, como si le fuera la vida en ello. Y con mi sangre aún encendida, me vendría bien para afogar refutando cualquier cuestión descabellada.

          Esta noche he ido al Lennon, quería reencontrarme con él y saludarlo, Leo es un buen tío. Román saco tres pequeños vasos y les echo apenas medio dedo de bourbon, suficiente para manchar el fondo. Los empuñamos, golpeamos con energía en la barra y bebimos levantando mucho la cabeza. Después, soltamos los vasitos haciéndolos sonar fuerte sobre la madera y nos miramos… Vivimos una agitada vida al límite, sin excesos…!  ¡Ah! baldía medicina con sabor a Bourbon para rememorar el brío con el que un día nos desenvolvimos. Me fui pronto a casa. Cuando salí, desde la puerta pude ver que la botella de Four Roses entera, menos las tres lagrimas que habíamos tomado, permanecía junto a Leo sobre la barra… ¡Carajo¡

© f. buendía 

Acompañamos con:  Heart of Gold - Neil Young Subtítulos Inglés-Español


¿Qué pasaría si te dijera que soy incapaz de tolerar mi propio corazón?


Heme aquí a mis más de 50 años en el camino equivocado de la vida. Viviendo en un lugar donde no me gusta vivir, haciendo un trabajo que no me gusta hacer, gastando mi tiempo en tareas anodinas en pasatiempos insulsos, soñando con lo que pudiera haber sido todo. Con otra vida. No sé en qué punto tomé la senda falsa, la decisión inapropiada. Supongo que no fue una vez, sino varias, poco a poco, de esa forma que tienen de acontecer las cosas que unas te van conduciendo a otras y cuando te paras y miras a tu alrededor ves que todo está mal, que no era eso lo que querías, que te has equivocado irremediablemente y estás gastando tu vida, tu única vida en algo que no amas, que te embrutece, que te deja vacío.

Toda tu energía tus sueños tus talentos se han evaporado en la consecución de una seguridad ficticia. Tengo un lugar donde regresar, unos bienes materiales, unas relaciones rutinarias establecidas... Realmente no tengo nada, he fracasado. Amarga sensación. ¿Qué se hizo de mis sueños de salir a la aventura a vivir donde cada momento me llevara, a escribir la poesía, la música, la pintura, a conocer gente y amarla, a compartir con ellos y rodar o recalar en brazos amables en paisajes extraños? ¡Solo una vida! ¿Seguiré no viviéndola como hasta ahora?

¿Qué pasaría si te dijera que soy incapaz de tolerar mi propio corazón?

Desde este momento, desde esta hora prometo dejarlo todo y a mis más de 50 años emprender el camino que en un malhadado día abandoné. Prometo ser feliz, amar o sufrir según la suerte me depare, pero haciendo mi verdadera senda de sueños cumplidos hasta que me duerma sonriente.

La Nebulosa - Tobas C.S



viernes, 4 de enero de 2013

El fatuo remilgado


          Me mintieron los espejos, los cristales de los escaparates me embaucaron. Adicto como un yonki a la hermosura, me asalto el engreimiento. Siempre fui un fatuo remilgado. ¿Humildad? A otro perro con ese hueso, yo no creo en la utopía discurso de fracasados. El arte y la sutileza moldearon mi sustancia, fui azote de anacoretas. Pero cuando menos lo esperaba, el tiempo, traidor e inapelable, cambio mi carne sin alma por una carne terráquea, y los años, los inviernos, me marchitaron. La vida se convirtió entonces en una ciénaga fétida y fangosa y todo, resulto efímero, ¡todo...!, resulto efímero. Como efímeros fueron mis quince minutos. ¡Maldito Dorian Gray! 

La Nebulosa - © Edy