lunes, 28 de marzo de 2016

Retrovisor


Retrovisor

Nunca hay héroes cuando les llamas, ni sueños que aguanten un despertar

Corría el año de 1967, el mundo me parecía aún pequeño, el río que no tendría fin y después de las montañas nadie que existiera me podría comprender; que nunca jamás nos encontraríamos ellos y yo; yo viviría aquí una vida, por cierto que aún no entendía, y alguien siempre estarían allí… tras las montañas. En ocasiones esos tiempos vuelven ¡carajo¡ olisqueo y los siento, inspiro hondo y ya no están ¡maldito diablo¡


Esperé media vida un cambio de circunstancias, pero son las que son, no hay más,   y la vida esta… me gustaría haber aprendido algo.  He pensado en lo feliz que he sido a veces sin nada, sin apenas nada: una canción, un verano, las sombras y  tu… casi nada.  Sentados en el mármol una tarde de agosto, no sé de quien el portal; creo que de nadie nuestro, quizá de alguien prestado; el calor espantoso y el mármol  fresco, nadie habla y todo inmejorable pasa… Unos chiquillos que  sofocados del calor en la siesta, hartos de jugar paran y se tumban en la piedra, respiran y sienten;  no saben si el mundo pero ese momento es perfecto…  Y no recuerdo más de aquel verano.

Yo andaba buscando alguna razón que diera sentido a mi vida y quiso la casualidad que abajo mismo de mi casa encontrara las rices que pondrían orden a esta historia… Es así como suceden las cosas y también como os las contaré, al modo en que se comportan los naipes en un juego de magia. … A veces tengo miedo, hablo de esa sensación en la que sientes que todo se retuerce y no encuentras las correas ni hebillas donde atar la desesperanza. Miedo que  inevitablemente me precipita a  la indigencia de la noche en que pusimos punto al fin  - Es septiembre y te  tienes que marchar -  Siempre encontraré en la pesadilla que me despierta  esta oración,  como  una sarta,  una  sucesión, el discurso, la invocación...  letanía;  súplica…  a pesar de las horas… de cero.

No es de una tarde que se entendiera, ni dé tiempo a sentir la tristeza… Es el devenir así de traicionero, en ocasiones aguarda y cansa, otras sorprende y no deja espacio al desengaño, ni a la velocidad negativa para vencer la inercia que nos lleva ¿Qué cosa fuera? Que una mañana un puto whatsapp todo lo dijera y yo necesitara semanas después para notar ridícula tribulación sin absolutamente ser ya concurrente la pena. Pero no te preocupes sister, el tiempo lo mide un reloj, es  una maquina… y no existe un instante más que para recordar o para esperar,  no entiende de otra cosa  que de la ocasión y de escoria que no sirve abarrota todos los muladares… a los que  tu y yo nos asomamos para saber que estamos en lo cierto, que sobra lo que arrojamos  a los vertederos
¿Quién eres tú? dueña de esta casa tan vacía, que habitas sin quererlo y de la que huyes eterna cada día ¿Dime quien eres paraíso, cuando llegaste y para qué: inevitable, todo, ausente… tú en mi vida y toda sin ti? ¿Dime quien eres si nunca estas y apareces… cuando ya no hay nada por lo que rezar?    Tenía una buena razón pero me fui el día en que  reventó aquella bomba en mi cabeza…  el vértigo, un runmmm ensordecedor aún resuena dentro de mí. ¿Quién eres tú  que sonríes? ¿Qué escapas cada vez?  ¿Qué nunca llegas? ¿Quién?
¿Qué es lo que nos empuja a enamorarnos…?  Cuatro brazos, cuatro piernas, dos caras opuestas… un ser invencible… dos partes condenadas  a encontrarse… si mayor… perdidamente…  ¡Leitmotiv¡   …La noche,  la invocación del mas allá el único lugar donde los amantes se encuentran… La bemol mayor… ¡Tened cuidado, tened cuidado…  el sol está a punto de salir…¡  ¿Cómo es posible que nuestro amor continúe eterno…  si tú y yo somos mortales?

¿Tenemos el destino escrito en las palmas de las manos? No hablo de ti, hablo de la vida, de las arrugas que produce, de las viejas cicatrices... de cuando debemos despertar… porque todo ha terminado, de un adiós al ayer, estúpido y paupérrimo;  del antes que nunca desaparece …Y de este endiablado viaje hacia el futuro que nos convierte en pasado a cada metro.  No hay novedad hoy tampoco en las líneas dibujadas sobre la piel de mis manos;  he mirado y visto bajo mi dedo anular el pequeño monte del sol  al que he preguntado como a un oráculo… Nada, nada ha respondido sobre mi suerte, ni bienestar, ni mi talento… Nada sobre mi corazón y su camino… ni que me ayude a continuar, nada… En despigmentación y heridas secas mis manos se pierden.

Sin embargo hoy necesitaría ser tierno y saber decirte lo que quise siempre pronunciar…  lo que tantas veces supe contarte tan mal… Y ser el poeta perfecto, cantar la mejor canción; tener  un motivo; alumbrar una intuición ¡¡ ... en esta noche que no estás y que tu inexistencia velo.

           "Vi las cosas
           más claras
           una vez que estaban… en mi espejo retrovisor."

© f. buendía.




domingo, 20 de marzo de 2016

Arañas pesadillas y ensueños



Arañas pesadillas y ensueños

Señor T mintió, no ha vuelto como anunció. He buscado esta mañana en el desguace hasta encontrar su nombre escrito en una piedra ni siquiera adherida a la tierra si  no suelta, dejada caer sobre otra losa ya usada y vieja;  borrado lo labrado en ella,  desgastada  y apretada contra muchas más… laberinto luctuoso del desorden sin sentido,  caos del fin: Su nombre, sus apellidos y dos fechas cinceladas, apenas nada – 9 del 9 del 54  –  6 del 9 del 15 –  a tres días para su sesenta y un aniversario… la lluvia caía… la oía caer en la cuidad fría, sonaban por San Lorenzo las campanas… sonaba bajo la espadaña like a rolling Stone.

Señor T no encontró su lugar en el tiempo ni tampoco en el espacio, nunca se encontró, de manera que decidió - No ser nada, nunca fue nada ni quiso ser nada nunca, aparte de esto, tuvo en si todos los sueños del mundo -  Ventana de un cuarto en la calle Fuente de las Risas de uno de los millones de gentes que nadie sabe quién es, y si supieran quien es ¿Qué sabrían? – Recuerdo la calle y la casona… el portal y el sótano húmedo, los gritos de una madre eternamente enferma desde la habitación prohibida recuerdo. Y los libros… siempre los libros leídos y ocultos, tapiados al quehacer diario, como si prueba traidora fueran de su refinamiento oculto, siempre queriéndolo ocultar…  Los libros en los que curioseamos todos a escondidas, de los que aprendimos tanto  y que de lo sabido, Señor T tanto nos vacilaba y presumía… un pasito siempre por delante T... ¿para qué sabiduría perdida?.

Y eso viene a demostrar que está bien construir aviones enormes, sembrar algunos campos, cargar tu camión con gasolina,  luchar, luchar, luchar… demuestra que está bien luchar ¡pero¡ ¿dónde debiéramos morir?   Un día mucho tiempo después volvió viejo, demasiado viejo Señor T. sin embargo nada en él había cambiado, aún más la dejadez si acaso, la decadencia y su pelo blanco ralo, la tez enrojecida, un esmerado aspecto desaliñado... su descuidado descuido; y la certeza en la mirada de una despedida… Se sobrecogieron  nuestras almas tardas cuando un ¡apenas nada¡ después comprendieron que la vida para Señor T. iba en serio. 

Señor T. habló de que se aparecería y que al fondo de la cama tiraría de mis pies... Mintió, no ha llegado. Dejo siempre vino en una jarra y galletas de canela en una bandeja de plata, lo dejo por si viene a mí ventana… por si trajera sed de allá donde venga…  dejo, por si galletas deseara… pero hace meses que lo dijo y nunca llega… Señor T. miente.

Son los años como bandidos que irrumpen y te asaltan en los caminos, que se van llevando la infancia unos, otros la juventud, los amores perdidos, las ganas... y lo esconden todo en sus guaridas Dios sabe para qué. Es el tiempo huraño que deja apenas días para recordar lo que nos roba y para añorar lo perdido,  quizá guardado en las toperas de los años bandidos ¡¿para qué?¡ Y se lo van llevado todo, a veces cavan y  entierran lo hurtado y lo tapan con una losa… y una fecha grabada.


© f. buendía.

"Las hojas caen a mi alrededor, es hora de que me ponga en camino
Te doy las gracias, estoy muy agradecido por la estancia tan agradable
Pero ya es hora de que me vaya. La luna de otoño ilumina mi ruta
Porque  huelo la lluvia, y con ella el dolor  va en mi dirección
A veces me encuentro agotado, pero sé que hay una cosa que tengo que hacer..."



jueves, 11 de febrero de 2016

El voyeur




El voyeur

       ¡Je Je¡ hoy me he acordado de aquella noche echados sobre los escalones oscuros en el jardín del instituto. Llevabas el pelo castaño suelto y recién lavado,  con flequillo pero ya un poco crecido cubriéndote las cejas demasiado jóvenes y  aún no depiladas;  tus ojos marrones o ¿grises? ¡diablos¡ no lo recuerdo… ¡miel¡ ahora creo saber  ¡unmm¡ como quisiera volver a verlos.  No olías a nada, solo a ti.  Los labios tenuemente cerrados, gorditos y tiernos,  daban a tu cara ovalada ese aspecto tan serio de lista interesante pero cuando se abrían para sonreír te descubrían cómplice y radiante… hedonistas por doctrina… como yesca para mí  alma. Llevabas puesto un típico vestido tuyo, blanco y suelto bajo el pecho, ceñido a este por un elástico corpiño; facilísimo a mis manos torpes  …y tu cara  tocando mi cara.

        Un imbécil voyeur se acercó gritando, quería asustarnos y vernos de cerca ¡idiota¡ tu rostro cambió de repente  al asombro, a la vergüenza y un poco al miedo ¡animal¡ He maldecido toda mi vida a esos estúpidos que no tiene suficiente con el mal de excitarse espiando a otros,  si no que también humillar psicológica o físicamente al indefenso supera  su gozo; sin saber  siquiera ¡necios¡ porqué ni qué coño es lo que sienten.


       Nos duró poco el sofoco, le dimos unas cuantas voces y lo mandamos a la mierda. Marchamos de allí abrazados, queriéndonos más si entrara en el caber;  tú a mi lado izquierdo, y yo feliz de ti.


© f. buendía



martes, 12 de enero de 2016

Los Solitarios






Los Solitarios

-  Si tu corazoncito me quiere, no habrá remedio  ¡pero¡  si tu corazoncito no me quiere, tampoco habrá remedio,  a pesar de lo que hayas escrito en esta carta mi pequeño paraíso. Mi corazón te quiere princesa, de manera que todo depende de ti.       

Dijo el hombre a la chica quizá traicionado por su madurez, mientras sostenía cómplice el sobre entre sus manos; cómplice con otro tiempo de sí mismo, empático con quien no ha necesitado decidir aún nada importante, referido a lo que esta palabra significa cuando te acercas a la vida que ya depende solo de ti, cuando no hay otra escusa más que la de tu libertad para elegir a dónde y debes señalar el lugar, sin escuchar otra cosa que tu voz. Ella titubeó ahora, dudando sobre la voluntad escrita de acabar aquella relación pues a pesar de su juventud había sopesado parámetros complejos, impropios tal vez para su edad y alejados de la realidad sencilla que un tipo mucho mayor que ella acababa de explicar. Son estos los atrevimientos y también los miedos con los que nos manejamos dependiendo de nuestra suerte y de lo que podamos perder  o ganar      

-           Serás el tipo de mujer que seduciría a cualquier tipo de hombre.

Escuchó estas palabras sin apenas entenderlas, solo muchos años más tarde descubrió que algunas freses están ya pre-hechas para el uso y que se utilizan cuando alguien quiere adornarse con la intención de dar a la conversación un carácter reflexivo en esta ocasión también adulador. Y quiso ver entonces su cara pero apenas le miro, apenas pudo sostener los ojos frente a los de aquel hombre,  enmarcados de arrugas y de tiempo, de pensar, de ver y de estar… que la quería como un loco bisoño pero le hablaba igual que un viejo maestro. Es cierto pensó, nada podré lograr que mi corazón no quiera,  nada… estaré perdida si es lo que quiere, supo.

Cerca del pueblo oía los sonidos del día e imaginaba los de la noche en la ciudad fría, un año nuevo creyó escuchar los aleluyas desde su jardín;  los fuegos de artificio lucían sobre el olivar cada agosto por fin de fiestas… alejada, Celia escuchaba todo olvidando problemas y  preocupaciones de mayores;  se sentaba a desayunar cada mañana a la puerta de su casa y prefería ser feliz sola y mataba si necesario por no llorar. El Galleta, pequeño mil leches azafranado se acercó prudente esperando su pizco de tostada con mermelada de tomate y se alejó mascando y volvió después y se marchó… no lejos; es el típico animal que busca y que  extraña  pero nunca exige a su ama porque sabe que no ha derecho para sí. Entre las hojas oscuras miradas contra el cielo se cuela la luz y en el estanque se refleja el sol que brilla dentro de sus ojos cuando lee las noticias escritas en el periódico, perdida en las letras mueve despistada con la cuchara el café;  gruñe la taza, silba entrechocando el metal y la loza ¡ riinm, sinch, tit, titc ¡  ¡ riinm, sinch, tint, titc ¡  cuando gira… gira,  ¡ sinch, tit, titc ¡  …da vueltas.

       Reencontró al Román seductor y atractivo a la puerta del especialista ahora un viejito achacado de próstata.

–          Perdone joven ¿Quién va último? - Inquirió el viejo
–          Señor, creo que soy yo –

Y esperó mientras lo miraba frente a frente sentada en uno de los asientos de formica organizados en  largas bancadas  para “desesperar” en la  sórdida sala de espera. No podía dar crédito a la escena, el hombre consumido, un anciano en el ocaso de su vida, explicaba a la acompañante, seguramente su hija, una señora de edad semejante a la de Celia:


–          Ya está, el doctor nos dará ahora el resultado, si es bueno, será bueno y si es malo, no habrá remedio, de nada sirve preocuparse;  ya hemos hecho cuanto está en nuestras manos, todo depende de los resultados. De manera que no te preocupes mi pequeño paraíso.

La enfermera salió a la puerta de la consulta y pronunció el número de Celia, y entró esta para tratar de poner solución de una vez por todas, se propuso, al eterno y  vulgar problema de las pequeñas fugas urinarias que traicionan a la mayoría de las mujeres maduras  -  A cada estornudo, a cada pequeño esfuerzo ¡clops¡  dejándote en evidencia siempre en los momentos más embarazosos ¡diablos¡ por más que cruces las piernas, llegas tarde -  Es una estúpida situación que siempre deja a una mujer enmm… bragas.


Cada día de cada mañana de toda una vida, Celia se preguntó:  ¿porqué escribí esa carta?  Esto dicho así parece de un esfuerzo descomunal pero no es cierto, a lo largo de la vida existen momentos diarios, no se sabe cuándo,  para acordarse de estas cosas; imprevisto, es el recuerdo quien busca su rato y te asalta  para pillarte desprevenido, y para hacer notar que viaja contigo,  dentro. No había vuelto a saber de Román desde entonces, o sí, pero de una forma vaga; sin embargo todos los días la misma pregunta  “¡Porque escribí aquella carta¡” ¿porqué traicioné a lo que para en mi corazón no había remedio? Son la razón y el miedo traicioneros ¿de qué nos previenen?    Celia vivió una vida feliz: un marido adorable con el que comparte dos hijos y del que terminó separada pronto; un trabajo en el que brilla y por el que es reconocida y una casa en el campo, flores y algunos perros, Celia tuvo a su lado siempre un perro;  el sol cada mañana y de noche las estrellas… todo cuanto quería cerca, apenas doscientos metros.

Se cruzó con Román y su supuesta hija a la salida, ellos entrada, de la consulta.

–          Todo bien Celia – escucho.
 –         Sí, sí;  Todo bien Román.
-           “Fue un bonito sueño que no se cumplió, pero que me alegro de haber tenido”  cuídate princesa – Susurró.

El corazón le comenzó a latir como el motor de un tractor que ahogado no termina de arrancar y la sangre de repente toda en su cabeza hervía buscando aire a través de sus pómulos. Huyó, busco agua con la que refrescarse, distancia, tiempo, esfuerzo… otra vez control. Y marchó a casa serena.

El tiempo caprichoso les ofreció al fin este instante, nunca más supo Celia de Román. Sin embargo ahora un recuerdo nuevo formar parte de ese Runm, runm diario, en su cabeza, cada vez más  llena de todas las cosas que le preocupan y que le preocuparon o que añora, las que le sobrecogieron… de las que se arrepiente y da las que se alegra, de las que no ha  pedido ni le pidieron aún perdón.  Es así la vida, porque si ella quiere:  No habrá remedio.



© f. buendía.




domingo, 27 de diciembre de 2015

Voces del Miserere


Voces del Miserere.

       Hay una razón para todo… y si no, la ideamos, pero necesitamos una razón… Anita aún busca el santo grial entre la polvareda del bus en el que se marchó  y yo la espero  donde ella no conoce, untando para el desayuno tostadas con mermelada de tomate. Miro la mañana junto a la puerta de nuestro Lar, unto y la espero… aparto las moscas y paciente aguardo cada día su alegría que vierto todas las noches al contenedor… arriba de mi calle; paseo hasta el con mi bolsa de desechos esperando si acaso un atraco, la estrella que me guíe, cualquier cosa que todo lo cambie; el telegrama que nunca llegó… Y ando los caminos, tiro monedas de espaldas a las fuentes, encadeno candados en los viejos puentes… ensayo por si te veo la sonrisa de siempre los días que me afeito.... Tú, la imagen en el cristal… y yo que de todo me espanto, que por poco me sofoco..  bailaré….  bailaré mirando… torpe    "girando y girando… mirándote mirar…”

© f. buendía.







martes, 1 de diciembre de 2015

Del agua y el vino.




Del agua y el vino. 


         Siempre he tenido una puerta entreabierta y una llave bajo el felpudo, tu cara para recordar… siempre otro plan. 

         La vida entera daría porque aquellas dos latas de cerveza nunca se hubieran acabado... Y los días siguen… se sucederán... los otoños hablaran de la historia imposible de unos amantes que nunca fueron y de sus recuerdos perpetuos… Contarán de una tarde con luz débil en la Cerrada de Utrero y de ti  vestida de negro junto a las tinajas del vino rotas en el desván viejo; hablarán de  tus ojos color miel vibrando cerca de la verja en aquel campo, de dos perros ladrando, de tu vecino Antonio al acecho y del aliento junto a mi…  de tu aliento. Nada quedará, pero un enjambre de abejas anidará cancerberas a la puerta que dejé entornada para impedir el paso a los necios y ellas guardaran el espacio que nunca ocuparemos… para que no fuera ya de nadie.  Cubrirán de néctar dulce... ciego y baldío,  un templo abandonado entre brozas secas erigido para la nada... recordando eterno este terrible no, que siempre será nuestro.


© f. buendía.





viernes, 27 de noviembre de 2015

Les Demoiselles d'Avignon



      Les Demoiselles d'Avignon

El ego es como tener una novia guapa… sale caro, de manera que vivo sin exponerme y muerdo si a casa vienes demasiado.

  Ese verano, dieciséis de julio, llegaron tres chicas al poblado: Juani, Carmen  y Ana; Ana la del bañador estampado en amalgama de azules verdosos, aguados los azules y verdes agua los verdes de mar;  entorna los ojos miel mientras recoge sus brazos alrededor de las piernas sentada sobre un peldaño, Carmen sin querer, quería ser desenfadada y nos mira en la foto descaradamente canalla, conmovedoramente despistada; y Juani la eterna cándida sofisticada, rueda mientras sueña por escaleras en espiral hasta caer en profundos agujeros de los que tanto nos costaba rescatarla.  Herrera y yo nos habíamos ido y ellas estaban donde nosotros debíamos haber estado ese verano, Verde de Covaleda nosotros, seco del Guadalquivir azul en el pantano del salto, las señoritas d´Avignon… rosa.  ¡Qué estúpidos si acaso…¡  ...pasaron las cosas.

“Ella se asomó a la ventana y negó con la cabeza ¿Cómo puede probarse lo que es mentira?”

Uno se cree que todo es corregible pero el pasado es indeleble, fue lo que pasó… eso fue. No recuerdo muchas más caras de aquel julio: una alberca bajo un nogal donde ellas se bañan sin nosotros recuerdo y autobuses adentrándose a los picos de Urbión, el terrible fresco de las noches allí,  pero ninguna cara. Solo  la  de las tres amigas retratadas en traje de baño y sentadas en el porche de la escuela-iglesia que ya no existe... no queda otra cosa que la fotografía  de las tres gracias y un espacio que está solo en nuestro recuerdo distorsionado... guardado en pequeños cubos que componen para la memoria una perspectiva múltiple… la que quisimos que fuera cierta. 


© f. buendía 




jueves, 19 de noviembre de 2015

Azul




       Azul

       Ahora es casi de día y el cielo arde
       Los límites se extienden, escapa el espíritu
       Se disipan  los sueños, el día rompe
       Para bien o para mal, todo es azul
 
       Esperas infinitas
       Estrellas, noche que todo lo das
       Mañana que no se demora
       Magina, luna que menguas, olivos….
 
       Mi viejo abuelo labraba el campo ayudado por bestias
       Mi padre me lo contó una noche
       Asustado, escuche esa historia absurda
 
       Miro y veo Magina
       Y la luna que ayer era grande
       Pienso en todo lo que está pasando
 
       © f. buendía


martes, 25 de agosto de 2015

Relojes de arena


         


      Relojes de arena.


            Recupero la foto que de ti perdí
                        que poco a poco perdí de ti...
                        con tu vestido rojo y un sombrero
                        ...te sueño

                        Se apagan tus pies,  perdida en la nada tu mirada... 
                        frías, entre las manos, una bolita de papel
                        que amasas ¡rumnn, rumnn...¡  sentada...
                        te espero...
                       
                       He dejado cuanto tenía para esperarte
                       al ocaso de todos los atardeceres... 
                       cae la arena, la oigo caer... 

                       Pasaron  las horas. 
                       de todos los inviernos... la lluvia caía 
                       la vida... pasó


                            ©  f. buendía. 








sábado, 25 de julio de 2015

Seis y cuarto




Seis y cuarto

            Como todos los miércoles dieciocho y quince visito a mi loquero, por lo que se ve tengo problemas de abandono ¡quién lo iba a decir¡  Me crucé con Lola a la entrada del hospital, ella acababa su turno en la caja del catering bar y yo acudía a mi cita  

 -   ¡Hombre¡ dichosos los ojos ¿cómo estás?  
-   Bien,  bien   -    contesté   -   ¿Y tú?  
-   Ya ves del curro, aquí cambian a los médicos pero yo siempre estoy  -  sonrió

Ella trata de disimularlo pero la pequeña mancha color miel sobre su labio superior, es lo que le armoniza el rostro lechoso de ojos transparentes y salteado con pequeñas pecas como una indomable pelirroja gallega de raíz escocesa, no tengo ni idea, pero me atrevería a decir  

-   ¿Te ocurre algo?   -    preguntó  
-   No, no, nada, una revisión rutinaria con el Urólogo    –    respondí y no sé si lo empeoré  
 -   ¡Ah, ya¡  nada de importancia ¡verdad?    –    dijo de forma espontánea.  

Lola es de  esa clase de persona empáticas que hacen que todo sea fácil, a la más mínima polémica, se pone de tu lado ofreciendo la consideración que tú incertidumbre necesita para que te sientas bien, en ocasiones ¡grande Lola¡ Sin embargo hace exactamente lo mismo cuando quiere expresarte justo lo contrario, solo que  notas  sin necesidad de quedar en evidencia ante los demás,  su desaprobación…   Todo de una forma natural sin alardes, simplemente ella es así. 


            De un siquiatra uno espera razones y causas pero  nunca píldoras. El miedo a que desnude tu infancia o manías inconfesables pronto se evade en beneficio del  desasosiego. El doctor debería saber que un hombre se prepara antes de acercarse a su consulta:  La motivación, la necesidad, el alineamiento del  YO -  al que uno se somete durante meses preparando la eucaristía del momento, cae en la más pura desolación cuando acuerdas que hoy tan solo será una toma de contacto… un apunte de datos… Y pasaran los días lentos después y desesperantes;  donde no sucederá nada más que los rutinarios repasos para las dosis de la medicación y la confrontación de las analíticas;  mientras te preguntas ¡¿Cuándo hablamos de lo mío?¡    

-    Don Remigio ¿de qué me trata?   –   quise preguntar, me miró sobre sus gafas y se sentó mientras repasaba unos documentos  
 –   No estoy seguro, creo que padece un Trastorno mixto  Ansioso-Depresivo   –   manifestó  
–   Quizá algo más, aún no lo sé  
-   ¿Es grave?   –   débil, casi dije como un suspiro  
–   Depende  
-   ¿De qué?      
- De lo que usted haga, de lo que necesite, de la evolución y de las consecuencias   –   quise llorar de impotencia  
 –   Pero no se preocupe, haga vida normal y sea riguroso con los medicamentos así como con la frecuencia de sus visitas a mi consulta, todo irá bien   –   y extendió la receta.

Puntual seis y cuarto vuelvo cada tarde a la cita, antes merodeo cerca del restaurante bar esperando  cruzarme con Lola;  pocas, las tardes que coincidimos suponen mi única terapia, nunca he sabido porqué pero tal vez su sonrisa, sus profundos ojos claros de mirada rápida, no mantenida  para evitar aturdirme…  pienso, o por su propia timidez, no lo sé. Nada espero de Lola pero ¡me hace tanto bien¡ sencilla, sin alarmas ni sorpresas… El desorden de la personalidad es como la pescadilla que se muerde la cola, ni gusta la cola ni ser pescadilla. Nunca sabes que fue primero ¿Un perdido nace o se hace?  Y nunca se recupera del todo:  como el alcohólico, condenados a ser crónicos ¡no vuelvas a pensar en una copa o en cometer torpeza alguna jamás…¡  siempre sereno… sin alarmas, sin sorpresas... todo irá bien... 


            El sanatorio se halla  en la villa alta, cerca de la subestación  y del zumbido de los transformadores de la electricidad. Un lugar sórdido al suroeste de la atalaya donde un día, muchos años atrás Julia y yo salimos una tarde de domingo, kodak en mano con la intención de perpetuar fotográficamente el momento. Debía ser primavera por las imágenes vistas ahora en las instantáneas sobre fondos de hierbas altas y luz de atardecer:  verdes, azules y ocres… Guapa  Julia de media sonrisa, vaqueros y camisa a rayas, aparece difuminada ya pero resplandeciente aún, joven de cuando no se conoce otra manera.  Recuerdo cada camino, todos los lugares, la piedra donde posó para de mi objetivo su número f  - cociente que relaciona apertura máxima de diafragma y distancia focal... “profundidad de campo”    ahora de mí, de Julia, de aquel lugar, triangulo de exposición en el tiempo eléctrico, crudo y terrible, dulce..   e inevitable a mi memoria postergada de tristeza. 


       Al filo de la cama pienso
       Dejado sobre mí caer, espero
       Enciendo, apago la luz...
       Hay cosas sobre mi mesita que siempre están
       Que no necesito, pero las tengo
       Y libros ocupando una silla en la que nunca nadie se sienta. 


            Un laberinto de carreteras, accesos, caminos y arcenes; confunden ahora este lugar y a mi memoria;  intento situar espacio y tiempo pero desconsolado me pierdo ¿es aquí por donde pasamos? ¿allí donde nos sentamos para esta foto?  ¿acá desenfunde la cámara que mantenía calada en ristre como ¡alma mía ¡ entorno al cuello, o más allá tal vez?   ¿qué le dije?  ¿qué me contó?  ¿por qué sonreía?  ¡Fue aquí y no hace tanto Dios¡  ¿dónde? ¿dónde  todo?  ¿a dónde va?   La vida, el vivirla cada día, es un cúmulo de circunstancias y coincidencias;  favorables a veces,  otras no… otras las circunstancias te condenan…  ellas no hacen nada, tan solo suceden.  


Hoy que visito, como todos los miércoles,  seis y cuarto al loquero;   miro el viejo camino y entre mis manos  siento  el cuero claro de la funda, un molde perfecto para la cámara fotográfica y bajo mi dedo índice derecho, nervioso… el botón de disparo.


            Salgo tarde y despistado, de vuelta a casa… tomo mi medicina y leo las indicaciones en  el prospecto… luna llena… Puede que esta noche sea otra noche en que recuerdes mi nombre, necesario y aburrido. Pero de esta espero algo especial… como lo he esperado siempre.



© f. buendía. 

                                                          Almost blue






jueves, 25 de junio de 2015

¡Felicidades Cariño!


Estuve pensando en escribirte una nota escueta, pasarla por debajo de la puerta de la habitación, con discreción, y no me salía. La letra no la tengo demasiado clara y el trozo de papel, del tamaño de una tarjeta, desde el principio se me antojó demasiado pequeño. Luego decidí componerte una canción y tampoco acertaba, ni con los acordes, ni con las octavas y con el estribillo lidié con entusiasmo pero sentía que le faltaba al menos una nota.

Más tarde, me dejé llevar por los caminos retóricos de la poesía y fui a expresarme con renglones chiquititos, forzando las sílabas para que cuadrasen en el ritmo, escogiendo a conciencia los adjetivos para que dieran a entender con precisión aquello para lo que eran ideados, llegando a rebuscar por los anaqueles de mi memoria aquellos sinónimos verosímiles y oportunos; pero no pasé del segundo verso, que creo recordar decía algo así como: “… te quiero tanto, ya desde tan pronto…”.

Ya estaba inmerso en ese soneto pero el tercer verso, el que sucedía a éste, me resultó imposible de componer. Encontré muy pocas palabras que rimaran con “pronto” y las halladas se alejaban en exceso de la idea con la que inicié la creación poética. Una de las primeras fue “Toronto” y como puedes deducir poca versatilidad me ofrecía. O me iba yo o lo hacías tú. A Toronto, digo. En la trama del poema, me refiero. Y ninguna de las dos acciones me divertían, ni eran oportunas, ni mucho menos románticas y, lo peor, nos alejaban cuando yo lo que quería comunicar era la sensación de estrechez, de unión entre ambos. No sé si me explico.

En fin, la cuestión es que lo fui dejando, y dejando, y dejando. Hasta que ha llegado este día y he tenido que improvisar. Con esta carta. Sí, esto supone mi última opción, pero ya verás que tampoco me sale. El caso es que, y ya que no dispongo de más moratorias, he decidido ocultarla bajo la funda del cepillo de dientes con la intención de que al asearte en esta mañana te sorprenda y resulte agradable. Lo del cepillo de dientes ha sido otra solución de emergencia, originariamente había imaginado colocarla: la carta, o la nota, o la poesía, o el cd que llevara grabada la canción; bajo un estupendo regalo. Pero… Bueno, esto, mejor lo hablamos más tarde.

En cualquier caso, estimo que todo esto viene porque “… te quiero tanto, ya desde tan pronto…”. Créeme, es así.

En el día de nuestro aniversario, te quiere, tu esposo.


P.D.: Con el regalo he sufrido ciertos accidentes consecutivos e inoportunos, sólo espero que no te enojes, en breve espero tenerlo solucionado.
P.D. 2: Pero lo importante es que no lo he olvidado: el aniversario. Son veinte años, difícilmente.
P.D. 3: Ésta última frase ha de leerse siempre con buena disposición.
P.D. 4: ¡Lo del ramo de flores…! No he caído, maldita sea.


La Nebulosa - Nico Casai.



jueves, 14 de mayo de 2015

Tentación



Tentación

      Desde el observatorio me ronda el deseo de escapar, saltar a través de mi ventana y gatear arbusto abajo, no hacia arriba no, si no abajo, lejos de los gruñidos del  ogro. He tenido la tentación y la he refrenado… esa pretensión por conseguir lo que anhelamos y que terminamos reprimiendo censurados por razones  morales,  sociales o legales, psicológicas al fin, anidadas en miedo… culpa.


© Edith Lasal