jueves, 13 de febrero de 2020

Las casas del pantano.


Las casas del pantano


Hay un paisaje grabado en mi mente de dos mil doscientos diecisiete metros dentro de  una sola estampa  del recuerdo -  La casa de Rosario, la cuesta con seto y el pilar; el camino estrecho, a un lado el terraplén empinado hasta el eucalipto alto y el rio detrás de las cañas;  los postes gigantes y gruñones de la electricidad  y la curva de tierra roja al frente  donde cavamos una pequeña puerta para lo que iba a ser una vez una cueva… Abajo oscuridad y el runm de la espuma blanca, alto el puente… y a mano izquierda después de la valla alta  la pequeña aldea mirando al agua  mansa… gris el suelo de moredas; tornillos y piezas mecánicas oxidadas,  abandonadas entre el hierbazal;  el camino a la escuela después; huertos,  la alberca… Doña Juana en su tarima delante de lo que el domingo sería el altar de Don Diego… ¡Todo a la vez, por todos sus lados superpuesto… ¡ Hay caras y cosas, nubes, piedras y letras,  que caben en mi estampa…  pero no  aquí.

 

© f. Buendía 




sábado, 1 de febrero de 2020

La Venta del Alma



            La Venta del Alma
 
A la Venta llegó un tarde  el Alma.
Entonando un cantico que yo no comprendí
A la venta llegó una tarde fría
Y un filete de carne pidió para mí
 
De todo nada te diría, solo verte
Sin arruinar nada, verte sin qué decir
Buscar en los mapas las vías de los trenes
Recorrer  contigo  la ciudad en calma
 
Envuelto en un papel… atemos los desechos
Un cartucho de periódico que todo lo encierre
Y que las manchas borren con el reposo los sucesos
 
Encontraremos de seguro un lugar oscuro y fresco
Adonde guardar “mis huesos que son para ti”
Arcilla, vaso de barro… como si nada nos debiéramos
 
© f. Buendía         








domingo, 13 de octubre de 2019

Lento




Lento

     Anoche soñé que volvía a casa, Papá trenzaba ajos sentado en la acera de la central eléctrica, desde la coca que trababa en el dedo gordo del pie hasta sí enristraba… mamá en su tabla de lavar sobre el barreño lavaba… y la luz del sol fresca aún en la mañana de verano: Eucaliptos e higueras, dos pinos y un melocotonero; jaulas, gallinas, un estanque y bajando hasta el camino a la derecha el huerto… habían inventado un mundo a su alrededor lejos del universo.    Mamá que necesitaba gafas para ver, quería mirar el camino que sube lejos y distinguir lo que imaginaba;   papá que sí veía, veía que no había nada ¿qué ve mamá?  Yo me preguntaba.

© f. buendía






viernes, 9 de noviembre de 2018

El saco del pelícano




    

    El saco del pelícano
 
 
       No encuentro tu cara en el altillo
       rebusco en el desorden… 
       planto en la orilla mi sombrilla
       y trato de sacarle partido al olvido
 
       Cada  aniversario repaso las fotos por rutina
       ¿cuánto debe durar un recuerdo?
       ¿cuánto la tarde de este domingo?
       si mis flores no te gustan, tíralas…
 
       Facturo para escapar mi maleta en los aeropuertos
       rodando, dando vueltas, haciéndote girar
       chequeo en cada hospital mi padecimiento…
 
       Beso donde puedo… en tanto
       pasan las páginas y el tiempo inquieto vira
       vomito…  todo lo que guardo, como el saco del pelícano
 
      © f. buendía
 
    Foto: Justo Doña





sábado, 6 de octubre de 2018

Ventanas




Ventanas

 

     A través de las cortinas, siempre detrás… te veo, pasar desde mi ventana o en la tuya asomada… tu nombre enmarcado junto a los contactos de mi celular, en los portarretratos de las  fotos  que guardo de ti…  te miro;  echada, rodeada por mariposas sobre la pequeña baranda que corona el alféizar del balcón en tu casa vieja, donde aquella vez no te vi,  te veo, frente al hospital de piedra… En todas las ventanas que encuentro estas, a las que miro, desde las que acecho, todas te recuerdan: Agujeros, portillos excavados en la piedra; rosetones y vidrieras; ventanas de papel del Japón… caos de un millón de cristales en Manhattan desesperado hasta que te encuentro… busco; en la otra orilla del gran canal te imagino andar por las callejuelas de Venecia pegado anheloso a la porta del Vaporetto… creyendo verte pasar mientras pasas tu ligera…  Entre las estrellas, apostado en la cubierta de observación de la Enterprise te sueño.

 

© f. buendía.

 




miércoles, 19 de septiembre de 2018

Tesoros





 Tesoros

 Estoy bien…  pasan lentos los ratos en casa
suena yéndote  un silbido
muevo mecánico mi pañuelo
reservo lágrimas de postre en la alacena
 
Todo lo que pasa, pasa cuando pasa
y  menos lo esperas,  a pesar de venir de a poquito
como cede el canto cuando cede de ver pasar el río
Y cae incesante la arena de un reloj de arena
 
Al final del corredor hay un espejo
y cada vez que cierro los ojos la misma idea
llevo, un lado sin nadie en mis paseos
 
Encenderé en el jardín de noche las velas
seré lo que quiera… lo que sueñe si sueño seré
yo mismo embelesado viendo girar las ruedas

 © f.  buendía
















sábado, 15 de septiembre de 2018

21 de agosto




 21 de agosto

             Debo buscar razones que justifiquen mi quietud, mi nada más al viento, como los molinos ramell en Sa Pobla – Mallorca,  empujados por una flecha… dejados de lo que una vez fueron al capricho del aire;  gris donde las palas lucieron fuertes de color y ahora solo chirridos y quejas. A eso de tanto andar olvidé la salida, perdí el destino y encontré a cambio de todo tanto que…  apenas nada.  Resignado  a la contemplación cuento estos días embelesado en Linares-Baeza de una en una todas las traviesas de la vía, escucho los trenes que arrancan y en los que a nadie despido, son cuatro millones de pares;   pisan las maderas raíles que escapan cobardes y concomitantes  hacia  el horizonte,  hasta donde mis ojos operados ya no distinguen… Como un trompetista bizco con la cara hinchada… quedo allí sentao oliendo la grasa… viéndolo pasar.

            Esta carta me llegó hoy, yo que nunca recibo… voy a tratar de leerla:

 

                                                          Palacio de las moredas 21 de agosto del presente

            Señor Buendía, a usted que fue solo un rato toda mi vida y que sin entender por qué no lo he    olvidado;  quisiera pedirle que se retire, que sin causticidad entienda que deseo… usted deje de vivir, que muera. Pues debe saber la grave molestia que para mí es su presencia, incluso de oídas la certeza de su existencia…  tan larga y aburrida: en el olvido, en el recuerdo y en el reencuentro... Señor, sepa que solo sus deleitosas torpezas provocaron en mi corazón estas profundas heridas, todas: Sus obsesiones, ensueños y ambigüedades,  aquel absurdo subjetivismo, la exasperación de su extravagancia... los  noes y los síes, los peros…  el desasosiego. Mi querido Fernando,  de mi desaparezca;  sin que malentienda mi gusto espero, pues solo quisiera no volver a necesitarlo… y no encuentro otro remedio para mi bien que su inexistencia. Quisiera  de esta manera recuperar el aliento y volver a dormir con tranquilidad no más que hasta el amanecer reposada y esperar cada día el desayuno descuidada en la cama. Conozca mi malestar el daño y las molestias a lo largo de los años suscitadas, el runm runm incesante en mi cabeza hasta romper en la locura;  asimismo considere  el perjuicio  ocasionado,  lucro cesante por no haber aprovechado  el tiempo de su culpa  perdido…  con otro más elemental  y menos indeterminado.

 

         Entérese también, sepa señor, que especialmente la casa se me hace insoportable en las tardes en que asomada a la ventana miro hacia la esquina del antiguo hospital de piedra cuando por un casual y con aire desgarbado por allí  cruza la decaída caricatura de lo que antes,  Distinguido y olvidado,  usted fue… ¡si bien recuerdo  aún su fina estampa¡  Y con las manos apretadas a la pequeña baranda, trato de cerrar los ojos para no ver… pero usted,  inexcusable pasa.

       Sin más me despido, sin nada, sin quererlo… sin poder ¡ansiado olvido¡ 

                                                                                             Genoveva Oliveira

 

            No sé de quien vino ni debo  querer saberlo, el cartero la dejo en el buzón junto al resto de la correspondencia: recibos domiciliados y saludas de los bancos… Pero ¡el tiempo huye…¡ he leído en esta carta,  hacia atrás de mí ahora… El presente es como el punto de fuga en una perspectiva, es un vértice impropio, situado en el infinito y que solo tiene sentido como referente para recrear la realidad, el pasado y el futuro constituyen las aristas que conforman el volumen. Siempre estamos en el punto de fuga,  impropio, situado en el infinito, pero siempre huyendo hacia cualquier rincón, el que fue o  será... Olvida si puedes que existimos una vez  querida y recuerda que en realidad na fuimos… que solo soñamos… Pero si has de imaginarme, imagíname siempre al acecho...

 

© f. buendía.

 





"Tu pecado tu dios tu asesino"




Tu pecado tu dios tu asesino…


             Es tan larga la espera mientras casi nada la vida,  nada…  ¡tan cansada la insistencia… y delirante es la utopía¡ …tan fatigoso hacer y desleal la perseverancia… Me gustaría escribir una larga carta ahora  para listar mis ambiciones contigo,  disimular entre sus líneas  el deseo… y prometerte besos de por vida, llegar  a viejo contigo… quisiera.  Pero te juro que no pensé jamás… que  pasaría  vergüenza descamisado en tu presencia… de mi cuerpo deslucido  “Tú mal y tú bien, tu pan y tu vino… o tal vez esa sombra…”  Nunca supe que todo eso sería; no en mi fin.

             Suena mientras pienso Nacho Vegas en mi spotify  “Y ahora busco nuevos planes, sobre todo sobrevivir, como un pez sé nadar en un mar de mediocridad “ Es curioso que entre el desasosiego y el no-tiempo; en mitad del caos… a veces llegan mensajes que un rato resuenan; no duran mucho, pero un poco se quedan… humean como una pistola usada y desaparecen después ¡demasiadas señales¡ ¿Crees que puedes soportar durante mucho más tiempo esta consideración?  Es la fe que se mantiene a ambos lados con la convicción de no joderlo todo… de no saber cómo se detiene… sin palabras, asustados… al borde.

         Dos habitaciones grises a cada lado del norte,  idénticas y aburridas, a merced del viento  y el hastío… Y un pasillo eterno por donde  escapa la vehemencia al tempo  que los avisos publicitarios en la televisión… ¡suenan… suenan¡  fuertes por más que bajes el volumen… ¡suenan tarde¡ …hasta enloquecer. Y después todo calla…   Palpita malhablado mi corazón…  tratando de justificar la culpa… entumecido, como viniendo del frio ¡Tack, tack… tack…¡ en esta vida… aterrados, paralizados… sin qué decir… ateridos… fuera de sitio.

         ¿Cómo podría de nuevo fascinarte, hacerte reír… desprenderme de este mal…?  Y,  que a pesar de todo comprendiéramos  “que un solo toque de nuestros dedos podría hacer explotar nuestros circuitos” eso creo, si no se ha convertido también en una ilusión, en la nostalgia de una costumbre ¿qué queda de cierto?  “A veces despierto y toco mi barba, y me pregunto si estoy herido o muerto, si acaso me perseguirán los hechiceros que juraron mi mal bajo la luna… pero nada, solo duermo” y apenas frio.

         No sé si eres a quien  hablo…  no recuerdo cuando dejé de traerte flores… Donde dormíamos el viento ha tirado cosas y la hierba crece entre las habitaciones, el paisaje es de arrugas… el tiempo lo ha movido todo y aunque parezca el mismo lugar, no volveré con flores… ¿Es esto el futuro? porque se parece tanto a la resignación…¡¡¡


 © f. buendía

 







lunes, 16 de abril de 2018

El Pozo de “Agua Buena”




                 Como cada mañana, la mujer, cántaro enristre, sale a la calle en busca del pozo de “Agua Buena”; un surtidor artesiano de agua limpia y fresca que es compartido y apreciado por los habitantes del lugar. Mientras espera turno, departe solazada con sus coterráneos. 
               
               El aguador, pájaro tempranero, aúpa cubos del pozo y atiborra con presteza las alcarrazas de su burro de Lucena desde las primeras luces del día. Provee de agua a vecinos y transeúntes. De esta manera saca unos cuartos que le dan para ir tirando.
               
                Federico el barbero, uno de sus puntuales compradores, ya le espera en la plaza, a la puerta del negocio, con su cantarete. Viudo de años y solitario, gusta de levantarse pronto. Se complace observando el movimiento del pueblo desperezándose... devuelve, siempre con buen ánimo, el saludo a los pasantes.
               
                Teresa, la joven asistenta de Don Julián, principal del pueblo, asea con devoción a su párvulo niño con el agua de ayer. Cuando llegue el aguador le rellenara la tina y, con buena maña, se dará a la sufrida tarea de batir la colada; restregando una y otra vez, enérgicamente la ropa sobre la tabla. La sosa, que se añade al jabón para un mejor resultado, ha despellejado sus dedos y, con el tiempo, ajado sus manos.
               
                Ahí viene el panadero voceando sus viandas; trae pan recién hecho, bollos de aceite, trenzas, magdalenas, ochíos y tortas de azúcar…


© Jp del Río





lunes, 17 de julio de 2017

Pólvora




 Pólvora
 
Todo sucede sin tiempo para soñarlo
Caminando de alguna forma hasta fuera
Los bordillos de las aceras sirven de guía
Resolvemos las dudas en los semáforos
 
La niña sentada en su sillita nos mira
Guarda una foto vieja de aquel verano
No te asuste desgastarnos, somos eternos
Conoce nuestros deseos… nuestras creencias
 
La foto… la niña… rehenes en su regazo.
La guarda, celosa de perderla…  la mece
El tiempo no transcurre entre sus brazos
 
Suena Morrissey,  dice…  You Have Killed Me
Los días son rizos que cuelgan de sus cabellos…
En tus ojos hay dolor ¿pólvora para qué?
 
© f. buendía. 













sábado, 10 de junio de 2017

Daguerrotipos de usted



Daguerrotipos de usted

         Negativos positivados son colgados al revelado ¿Qué quieres de mí? Parece preguntar la secuencia del cordel colgada – Nada, espero que aparezcas en el papel fijada, que seas solamente –

Estuve esta tarde repasando en mis cajas de cartón todas las razones que me llevaron al mismo lugar. Rebusqué en mi voluntad, en cada recuerdo que encontré…  y en las notas que escribí. He hojeado mi memoria de papel couché y mirado a contraluz todos los negativos… souvenires de este viaje…

© f. buendía.







martes, 16 de mayo de 2017

Desorden


Desorden.

       He recordado un día en la casa vieja de Pedro Marín, allí pasamos muchos momentos pero  me he acordado de una mañana, no sé si primavera o verano, el tiempo era muy bueno y sin embargo  no hacía calor. De repente nos pusimos hacendosos, yo no sé qué hacia afuera:   Regaba, limpiaba, desatranqué una cañería de la cocina y barrí el porche;  tú estabas dentro: Salías entrabas,  no podías parar… el recuerdo es muy vago¡¡  pero al final tenías el salón decorado con unos ramilletes de florecillas, ramitas verdes… encantador;  todo tan bucólico¡¡ No lo olvidaré jamás.

       A veces me hacía con las llaves de la casa antigua y nos escapábamos a ella, como a un refugio, un escondite, a  el paraíso… Apenas tú dieciséis, yo diecisiete... "en la punta de tu lengua, en tu respiración, algo, me volvía loco"   Nos miramos y nos sonrojamos un poco al finalizar las tareas domésticas que por alguna razón nos habíamos auto impuesto;  no comentamos nunca nada al respecto… Creo que jugamos a compartir una vida… Siempre he recordado esto con ternura¡¡ es una de esas imágenes que te acompañan siempre sin tener muy claro  el motivo y…  qué es lo que quieren decir.

© f. buendía. 










jueves, 2 de marzo de 2017

Pero todo cambia




Pero todo cambia



            Era todo tan perfecto…  que no recuerdo nada que lo pudiera  estropear… apenas nada. Las cosas son como queramos recordarlas, aunque de entre todas las que me empeño, esta fue  completa… nada que añadir ¡Todo tan perfecto¡ a veces pienso que puedo volver. Pero la memoria trastorna el orden de las cosas dándoles el lugar y espacio que a ella le parece, es una vieja desconsiderada, desordenada  y caprichosa.



            Cuando llegué a la cuidad, me espantó  el oscuro verdín de sus piedras y la mala olor en el mercado de abastos ¡aquel frio tremendo…¡  también los sonidos pasando de sirenas. Pregunté ¿Qué es? Y me respondieron algo que no entendí – Llevan  enfermos al hospital comarcal con urgencia - ¿Porqué con tanto ruido y con tanta prisa? – Porque pueden morir si no llegan a tiempo – Ni la urgencia, ni al hospital como concepto ni la muerte comprendí;  no eran entonces razones fundamentadas para mi bucólica conciencia… Ni tampoco los cantos en las noches gélidas y oscuras de sirenas.



            A mi llegada las calles eran húmedas de niebla,  el viejo rincón de “La Tienda El Paso" un enigma, un túnel imposible de acertar a qué  lugar o época te conduciría camino del Real… en la otra puerta. Y las miradas perdidas en los portales... fetiches escondidos tras las caretas de raso blanco que como almas nigromantes bajo los capirotes de cartón y sus túnicas púrpura, erguían aún  las velas encendidas;  seres que del todo no murieron  y buscan su tiempo.

           

Así sucedió mi primer día y mi primera noche,  y al despertar “¿Era yo el mismo esa mañana? Aunque creo recordar que me sentía  un tanto distinto. Pero si no era el mismo, la pregunta siguiente fue ¿Quién a partir de ahora sería?”

  

           De forasteros uno se cansa en ciudades como esta,  hecha  sobre escombros de la historia y retales de costumbres viejas. Así que hoy, maestro de lo imperioso y  ama de llaves en la urbe, doy lecciones de silbidos a los recién llegados mientras me aburren sus caras estúpidas de extrañeza… Les hablo sobre quien fueron los amos de estas piedras y qué momento debiéramos recordar de ellas, cuándo tendríamos que parar su historia -  Consciencia heredada entre individuos y civilizaciones solapadas, pues con los desechos de los que se fueron levantaron sus templos quienes llegaron ¿Cuál es el instante bueno, el que debiéramos guarda para siempre? ¿Qué razón tiene la piedra? Al atardecer  bailo como un hechicero entre los cubos de restos de pescado detrás del mercado, desnudo mis manos al fresco… y me rio del fin. Amarrado al mástil escucho desorientado cada noche tu voz...



           Más todo es distinto



Subí a la atalaya para mirar lejos esta tarde desde el cerro, pero mi torpe vista miope nunca me dejar ver lo que sé que está allí,  así que lo he imaginado mientras el aire me refrescaba la cara. No tengo ya casi nada, he pensado;  el tiempo  consume las cosas,  el tiempo es así, todo lo acaba y luego te lo hace recordar.  Hoy me he acordado de ti, tarde… ya sabes cómo soy;  he recordado el futuro de 2001, contigo en el cine de la Safa, yo llevaba una camiseta amarilla con un slogan ya pasado de moda; tu un vestido vaquero y sandalias, una coletita te recogía el largo flequillo atrás, liso, castaño tu pelo… Era primavera como ahora del mil novecientos setenta y siete, “una odisea en el espacio” Carmen que nos acompañaba se sentó entre los dos, la pusimos en ese aprieto, tímidos, torpes y estúpidos cándidos… bajamos las escaleras de salida entendiendo que el porvenir seria nuestro.



De lo pasado solemos, aún en la razón, demandar lo que observamos desde un solo lado del conflicto, por lo que resultamos poco objetivos ¡Y así podemos andar siempre sin conseguir entender el todo de lo que realmente nos importa y de lo que sucedió¡  Vemos con facilidad la otra parte, sin contemplar apenas la propia nuestra.  Y de la otra, miramos más lo que nos traiciona, impidiéndonos esto valorar otros aspectos que pudieron también ser.   Somos así de estúpidos ¡narices¡  a veces el orgullo vence al deseo, en ocasiones también al destino.



Un tipo de cualquier vez, asoma su cara atemporal por una ventana en La Corredera. Mira sin quehacer las cosas que pasan y  muestra alegre su dentadura blanca mellada “Y tú que sonríes, me gustaría decirte que me has dado del día lo más bello”



© f. buendía








martes, 25 de octubre de 2016

Fina estampa.



Fina estampa.

 

       A medianoche tuve una necesidad y me cruce con Papá de paso a la entrada del baño…

       Ahora que cada vez más pienso en lo que ha sido todo, que mi mujer me ha dejado y me asusto de caras  extrañas en la almohada    “que perfuma el recuerdo…  que aún se mece  en un sueño” 

       …Descubrí de vuelta que solo era un reflejo de mí mismo en el espejo sobre el lavabo…

       Ahora que me parezco a mi padre cuando era mi padre… que tanto me cuesta creer, que más cada vez solo recuerdo y…   de Papá una estampa soy.

        ¡¿Quien te pudiera guardar?¡

 

© f. buendía.