viernes, 15 de febrero de 2013

Contra plano azul - El hombre sin mirada


Contra plano azul.

Se me hacía  tarde y llovía, llovía aquel martes. Desesperada, luchaba para avanzar entre la niebla que el viento movía a su antojo. Sesgada la lluvia, garreaba en mi contra, convirtiendo en una indómita fierecilla aquel puñetero paraguas azul imposible de gobernar. Mis ojos entornados, trataban de orientarse entre la nada, castigados por la intermitente luz amarillenta de un cartel que reflejada, sobre el brillante suelo mojado de la calle, ¡schweppes¡, ¡schweppes¡, camino del Lennon,

Lo vi nada más entrar, estaba junto a la ventana baboseando a aquella chiquilla morena, Luis  me saludo desde la barra y sonaba aquella manida canción. 

- ¿Por qué hemos quedado en este sitio Luis? Te dije que no me gusta, aquí no hay término medio o viejos o niños, la música es antigua y huele mal -saludé a Román-, zumo de piña, solo eso, gracias Román.

Tenía el pelo mojado, las medias empapadas y deshecha la pintura de la cara. ¡A la mierda las dos horas en casa arreglándome!, y además estaba histérica. A todos los hombres les gustan las mismas gilipolleces; garitos lúgubres, música espesa y venga hablar del ayer. 

Me lo tropecé cuando fui al baño para componerme un poco, ni siquiera se dio cuenta, iba como perdido, desencajado, tuve que apartarme para no ser atropellada. 

     ¡Caramba¡… una se pasa la adolescencia detrás del culo de un chico y la juventud pegada como una lapa a él, sin conseguir jamás la atención que necesitas, pero cuando por fin decides machar, resulta que no sabe vivir sin ti… “¿de qué nos sirve haber logrado nuestros deseos, si no alcanzamos placer ni reposo?” ¡Uff¡, la sangre me hervía. ¿Por qué quiso quedar allí el condenado Luis? y, ¿por qué yo acepté?. Soy un caso, trato de poner tierra de por medio, de dar fin a todo e iniciar un camino nuevo, pero vuelvo siempre al mismo lugar, ¿es así como somos?, ...damos vueltas en torno a nosotros mismos, siempre el mismo círculo, como seres endémicos... Yo quisiera una vida nueva en la que no representara una lacra mi vida anterior, un renacer, otra oportunidad; pero es tan difícil todo… ¡demonios¡ …solo hay un vivir y en evaluación continua, no podemos volver a empezar, debemos seguir: Y tal vez sea mejor así, solo un camino, un nuevo paso es posible gracias a todos los anteriores. 

Nos fuimos. Sin saber a dónde, no me encontraba a gusto allí, mire y vi como se tambaleaba camino de la barra, también vi que por fin me vio, cruzamos la puerta y abrí el paraguas bajo la lluvia. Hacía una noche de perros entre la que comenzamos a andar calle adelante alejándonos del Lennon. ¡Schweppes¡, ¡schweppes¡, ¡schweppes¡, …amarillo como el azufre.“Las Brujas me salieron al encuentro… su ciencia es superior a la de los mortales, quise preguntarles más, pero se deshicieron en la niebla”…  Supe entonces que me observaba desde la ventana, mantuve el paso firme, no miré atrás, me partía el corazón que se lo pudiera partir a él, sonreí y agarre el brazo de Luis. 

(c) f. buendía


Acompañamos con:  Love's away (El amor esta lejos) Ben webster







3 comentarios:

  1. Muy bueno.
    No se puede vivir sin pasado, puedes olvidarlo más o menos. Puedes tratar de apartarlo, pero el pasado está ahí, es tuyo y te ha hecho como eres.
    A partir de eso el mundo es tuyo.

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  2. Todas las cosas tienen su tiempo. Hay una estación para esperar… Durante algún tiempo podemos esperar los sueños que alguien nos escamotea, y que erróneamente entendemos como nuestros. Pero la vida (el tiempo) no es de nadie y continua inapelable y, aunque en un en principio, una, no tiene más remedio que poner el pie a tierra. A un verano, como no puede ser de otra forma, le sigue el otoño y, a este, como siempre el invierno. Y una, tímidamente, un día, decide subir al próximo transporte y continuar viaje. Y comienzan a sucederse estaciones, y llega la estación de ¡Eh, Estoy aquí! y luego la estación de ¡Peroqueguapa! Y la siguiente es ¿Quetal sinosconocemos? Y siguen sucediéndose estaciones y… aquí me bajo un rato. Aquí no, qué no quiero. Y son tantos los espacios y tantas las longitudes… y como una es a la vez aquella y todas sus “yo” sucesivas, en algún disipado momento, “aquella” empieza a quedar tan lejos, que ya no se sabe bien quien era aquella. La de tus recuerdos.

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