viernes, 25 de enero de 2013

Sin anestesia



Todavía no hemos acabado el mes de enero y tenemos ya una impresionante colección de dislates, tantos que es prácticamente imposible asimilar tanta degeneración democrática en tan corto espacio de tiempo.

Ya ni hablamos de nuestra famosa prima, ni del rescate europeo, ni tan siquiera de nuestra querida Ángela. Porque lo que, poco a poco, va saliendo a la luz está chamuscando la poca credibilidad que, ganada a pulso, tienen nuestras estructuras de poder. Y no es sólo la clase política. Es un cáncer general que ha contaminado buena parte de todo el sistema. Hasta ahí creo que todos, o casi, estamos de acuerdo. No hay más que escuchar las conversaciones de la calle, el desamparo, la indignación, el inmenso cabreo que día a día está creciendo en la sociedad. Las ganas y la necesidad de encontrar alguna manera no ya de expresar el asqueo, sino de pararlo en seco. De encontrar la forma de producir una catarsis que acabe de una vez con este estado de cosas o con las cosas de este estado.

Porque esa es la segunda parte: las soluciones. Lo más difícil. Contra esto no hay vacunas, ni tratamientos preventivos o persuasivos, sólo hay extirpación. Y ahí está el gran problema. Porque no vemos a nadie que realmente plantee de una vez por todas un camino de salida a este enjambre de presuntos chorizos, que a través de un auténtico enjambre de sociedades – Me lo llevo Enterprises, Lo distraigo Society, Pá mis cinco hijos y mis nietos Airports United, Agujeros Negro´s,  Money In The Air, etc- están saqueando este país, y no solo de pasta, sino de imagen y de prestigio hacia fuera, así como de vergüenza y autoestima hacia dentro.

Esto de crear sociedades y empezar a pasear el dinero es un asunto tan paranormal o más que eso de los mercados. Es otra de las perversas estrategias de un sistema especialista en el autoblindaje. O más exactamente, en el choriceo global al por mayor.

Berlanga rodó hace veinte años una película que ni Nostradamus, “Todos a la cárcel”. Pues eso.

La Nebulosa - P. Melguizo 

1 comentario:

  1. “Tendremos que arrepentirnos en esta generación, no tanto de las malas acciones de la gente perversa, sino del pasmoso silencio de la gente buena”.
    Martin Luther King

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